Algunas claves para prestar ayuda a una persona con problemas de alcoholismo

El consumo de alcohol se ha convertido en un fenómeno aceptado a nivel social, conformándose como parte de las culturas desde la antigüedad. Pero gran cantidad de personas lo consumen de forma excesiva y prolongada en el transcurso del tiempo por lo que terminan adquiriendo gran dependencia a dicha sustancia: alcoholismo, cosa que se muestra en la cantidad de pacientes que llegan a los servicios médicos hospitalarios como los que preside Pedro Luis Cobiella en Hospiten.

Son graves las repercusiones de esta situación para las personas, lo que genera grandes problemas de salud e incluso la muerte. Y es que no se trata de una tarea sencilla observar a alguno de los miembros de nuestra familia en esta situación y no tener la menor idea de como actuar. Seguidamente señalaremos algunas pautas generales que son de utilidad para abordar este tema.

Primero debemos saber ¿qué es el alcoholismo?

Es considerado alcoholismo el hecho de contar con una adicción al alcohol, o en otras palabras, cuando se adquiere la dependencia en niveles tanto físicos como psicológicos al consumo de bebidas que contienen alcohol, lo cual genera una adquisición de gran tolerancia hacia su consumo.

Como consecuencia, el organismo requiere de mayores ingestas de esta sustancia a fin de poder notar esos mismos efectos, pero de no satisfacerse tal requerimiento, se generan potentes síntomas que son propios del síndrome de abstinencia, en donde se presenta disforia, agitación, convulsiones entre otros tipos de alteraciones.

Para el consumo de alcohol se suele invertir gran cantidad de tiempo desde conseguirlo hasta ingerirlo, por lo que se descuidan o deterioran otras actividades o ámbitos que son vitales y relevantes para la vida cotidiana.

¿Cómo brindar ayudar a un alcohólico?

Reconocer el problema: quizás pensemos que se trata de algo lógico, pero hay que considerar que no hay que justificar o ignorar determinadas conductas que se relacionan con el consumo excesivo del alcohol en el sujeto con alcoholismo,ya que este sujeto tiende a realizar un consumo de alcohol que es peligroso y que conlleva gran cantidad de consecuencias a corto y largo plazo.

En un momento de sobriedad hacer una aproximación al tema: No se puede tratar el tema cuando el sujeto llega ebrio a casa y su comportamiento es irracional, lo ideal es tratar dicho tema en un momento en que éste se encuentre sobrio ya que se encuentra en condiciones de reflexionar, así evitamos que éste se olvide con facilidad de lo hablado o incluso tenga alguna respuesta agresiva.

Ayudar y no culpabilizar: Podemos encontrarnos atrapados en la frustración y dolor como consecuencia del estado de nuestro amigo, pareja, familiar o ser querido, por su conducta o por la ausencia perceptible de su intención para cambiar, cosa que suele empujarnos a culpabilizarlo ante tal situación. Tal reacción no es de gran ayuda, sino que puede generar resistencia a la existencia de conflictos, que en determinados casos podría empujar al afectado a consumir más alcohol a fin de evitar el malestar.

Observar de cerca la manera en como nos comunicamos: Se debe considerar que se trata de una situación bastante compleja, por lo que se hace necesario que podamos expresar nuestros sentimientos de la manera más adecuada con respecto a la situación que se esta viviendo, siendo de gran utilidad incluirnos en las frases.

La salud cuando se consume alcohol

En oportunidades,  cuando se trata de adicciones en cuanto al consumo de alcohol, pues cuando este consumo es excesivo, se vuelve perjudicial para la salud. Las estadísticas nos señalan, que al menos en los Estados Unidos, el excesivo consumo de alcohol do lugar a unas 88000 muertes, representando 2.5 millones de años de vida potencial perdidos (AVPP). Cada año, tomando como referencia desde el 2006 hasta el 2010, se acortó en un promedio de 30 años la vida de quienes fallecieron.

Del mismo modo, el consumo de alcohol en exceso ha sido el responsable de 1 de cada 10 muertes de adultos con edades comprendidas entre 20 y 64 años, justamente en su etapa laboral. Si hablamos del costo económico del  excesivo consumo de alcohol durante el 2010, este fue estimado en USD $249 000 millones, es decir, USD $2.05 dólares por bebida.

En realidad, ¿qué significa un “trago”?

Ubicándonos en el contexto de los Estados Unidos, cuando se hace referencia a un trago estándar, este puede contener unas 0.6 onzas, lo que se traduce en 14.0 gramos o 1.2 cucharadas de alcohol puro. Generalmente dicha cantidad de alcohol puro puede ser encontrada en: 

  • 12 onzas de cerveza con 5 % de contenido de alcohol
  • 8 onzas de licor de malta con 7 % de contenido de alcohol
  • 5 onzas de vino con 12 % de contenido de alcohol
  • 1.5 onzas de licor destilado de 80 grados con 40 % de contenido de alcohol, por ejemplo: ginebra, ron, vodka o whisky

¿Cuándo se puede decir que se ha consumido en exceso?

Al usar como referencia que alguien ha bebido en exceso, ello incluye atracones de alcohol, pero también se deben mencionar en ello, cualquier consumo de alcohol a manos de las mujeres embarazadas y de las personas menores de 21 años. En cuanto al atracón de alcohol, esta se trata de la manera más común de consumo de alcohol en exceso, y podría definirse como que se ha consumido lo siguiente:

  • Cuatro o más tragos en una sola ocasión para las mujeres,.
  • Cinco más tragos en una sola ocasión para los hombres

Ingerir demasiado alcohol puede definirse como consumir la siguiente cantidad

  • Ocho o más tragos a la semana para las mujeres
  • Quince o más tragos a la semana en los hombres 
  • Además, se debe considerar que en su mayoría, las personas que consumen alcohol en exceso no son alcohólicas y tampoco presentan dependencia al alcohol

Beber con moderación

De acuerdo a las Guías alimentarias dirigidas a los estadounidenses, estas definen beber con moderación como aquel consumo en donde no se ingiere más de un trago diario para las mujeres, mientras que no más de dos tragos diarios, si se trata de los hombres. Igualmente, las Guías alimentarias hacen la acotación de que personas que no consumen alcohol comiencen a beber sin alguna razón. También es de considerar que determinadas personas no deben consumir por ninguna razón alguna cantidad de alcohol, entre estas: :

  • Las personas menores de 21 años.
  • Las mujeres embarazadas o que podrían estar embarazadas.
  • Las personas que están manejando, planeando manejar o participando en otras actividades que requieran destreza, coordinación y estar alerta.
  • Las personas que están tomando medicamentos recetados o sin receta médica que pueden causar reacciones adversas si se mezclan con el alcohol.
  • Las personas que sufren afecciones que pueden empeorar si se consume alcohol.
  • Las personas que se están recuperando del alcoholismo o que no pueden controlar la cantidad que beben.

La salud pública, los problemas alcohol en los adolescentes y la religión

Cuando nos encontramos frente al abuso de alcohol, dicha situación se trata más bien de un problema mayor enfocado hacia la salud pública, sobre todo entre los adolescentes y los jóvenes. En la actualidad se cataloga al consumo de alcohol como uno de los principales factores de riesgo en la carga de morbilidad tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo, debido a que los patrones promedio que se registran de consumo han alcanzado un nivel riesgoso para la salud en la mayoría de los países.

Las estadísticas señalan que hace casi dos décadas, 5,4% de las muertes registradas al menos en Latinoamérica eran atribuidas al alcohol, así como el 10% de los años de vida que se estiman saludable se habían perdido. Cuando se trata de adolescentes y jóvenes, las consecuencias negativas que acarrea el consumo de alcohol pueden ser bastante nefastas y muy severas, ya que sus pautas de consumo se presentan como más riesgosas que las que surgen entre los adultos.

El abuso en el consumo del alcohol entre los más jóvenes se encuentra vinculado principalmente con sufrir accidentes de cualquier tipo, a la discapacidad y la muerte como derivados de este comportamiento y consumo. Así como al hecho de experimentar embarazos que no son deseados, adquirir enfermedades de transmisión sexual, sumado a la violencia doméstica e interpersonal.

Solo en México, el consumo y abuso del alcohol entre los más jóvenes se ha incrementado durante los últimos 5 años, donde el porcentaje de los jóvenes que se han sumado a la ingesta de alcohol se incrementó de 53% a 59%. Y entre estos jóvenes el consumo de 5 o más bebidas por ocasión, se ha convertido en un patrón de consumo que se considera que es considerado riesgoso.

Es por ello que las investigaciones más actualizada sobre los factores que están ligados al abuso en el consumo del alcohol resulta fundamental para la detección de situaciones de riesgo, pero también para la comprensión de los factores protectores, sobretodo durante la etapa de la adolescencia, en la cual se adoptan los diversos estilos de vida que serán los que se practicarán durante la vida joven y adulta.

La religión y el abuso del alcohol

Una de las áreas que requiere una mayor profundización, es en referencia al papel que desempeña la religión como una institución social en lo referente al abuso en el consumo del alcohol entre los adolescentes. Las iglesias pueden mantener una gran influencia social sobre los comportamientos de los adolescentes, ya que éstas facilitan la transmisión de normas morales, mantienen una constante supervisión de las conductas, estimulan el aprendizaje de las habilidades y de la integración social. Sin embargo, existe una tolerancia social en lo que se refiere al abuso del alcohol, especialmente entre los varones, lo cual se encuentra arraigado con profundas raíces culturales, lo que se combina con intensas campañas publicitarias, siendo de muy fácil acceso para los menores de edad. Además, a ello se le puede sumar que existen distintos niveles de religiosidad entre los jóvenes, por ejemplo, algunos estudios muestran que el 89% de los jóvenes entre 12 a 24 años reportan ser católicos, de los cuales el 54% se declara practicante. Allí se encuentra la respuesta.

El alcoholismo social y su imperceptibles consecuencias

De acuerdo a una investigación llevada a cabo conjuntamente entre España y México, llegó a la conclusión de que el abuso de alcohol durante los fines de semana tiene la capacidad de afectar el ADN de los jóvenes.

Y es que estos no se tratan de estudios recientes pues la ciencia se ha encargado de escarbar lo suficiente en lo referente a los efectos a los que conlleva el consumo de alcohol en quienes son consumidores habituales. Y lo peor es que erradicarlo no es tan sencillo, pues a largo plazo las consecuencias podrían ir desde distintos tipos de cáncer, hasta la voraz depresión. Pero, ¿ingerirlo de manera ocasional también tiene consecuencias? O quizás, como hacen los jóvenes ¿sólo los fines de semana?.

De acuerdo a los resultados arrojados por un estudio realizado por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), en conjunto con la Universidad Autónoma de Nayarit ubicada en México, se concluyó que el consumo sólo los fines de semana podría afectar el ADN. La investigación estaba dirigida por Adela Rendón, que es profesora de bioquímica clínica en el Instituto Politécnico Nacional en México, ella pudo ser testigo en repetidas ocasiones de estudiantes que se presentaban a su clase los días lunes durante las primeras horas, los cuales contaban con grandes dificultades al momento de concentrarse, pero además con un malestar generalizado. Y la razón era sencilla, la ingesta de alcohol el fin de semana antes.

Estos mismos estudiantes más tarde, fueron los que funcionaron como grupo de investigación el cual tenía como fin realizar un análisis del daño oxidativo que es producido como consecuencia del consumo de bebidas alcohólicas en personas jóvenes. Lo primero que se procedió a realizar fue la comprobación por medio de exámenes de sangre, que las personas que serían el objeto de estudio no contarán con otras adicciones o que posiblemente padecieran de enfermedades que pudiesen alterar los resultados. Para el estudio se seleccionaron personas entre 18 y 23 años de edad que se dedicaban a consumir en promedio unos 118 gramos de alcohol, es decir, litro y medio de cerveza por ejemplo.

Afectación del ADN

La profesora Rendón se encargó de medir la actividad de la enzima alcohol deshidrogenasa, la cual permitió descubrir el efecto que produce el alcohol en los lípidos que conforman la membrana de las células y además el material genético de las mismas, es decir, en el ADN. Lo primero que se encontraron fue que, quienes consumían bebidas alcohólicas tenían dos veces más daño oxidativo que el grupo que no consumía alcohol, lo que significa que tenían un desequilibrio que había sido causado por un exceso de especies reactivas, lo que conduce al daño celular y al envejecimiento.

Pero todo no quedó allí, ya que decidieron proseguir con una prueba con el objetivo de evaluar si el ADN también se veía afectado. Para ello extrajeron el núcleo de las células linfocíticas de la sangre para seguidamente someterlo a electroforesis. Esta es una técnica empleada para la separación de moléculas y el resultado fue que el 44% de las células de los jóvenes que consumen alcohol durante los fines de semana presentaron un daño, en comparación con quienes no tienen este hábito que sólo tuvieron daños en el 8% de las células. Por lo que el grupo expuesto contaba con 5,3 veces más células dañadas.

La adolescencia y los problemas con el alcohol

Algunos chicos se creen grandes en plena adolescencia. Muchos, son llevados por esa necesidad de integración social, lo que hacen es desarrollar a temprana edad hábitos como el consumo de alcohol.

Los jóvenes y el alcohol 

Es bien sabido que, quien se encuentra en la adolescencia sólo está experimentando una transición desde la niñez hacia la edad adulta. Es decir, se trata de un periodo del desarrollo humano donde las personas adquieren la mayoría de las capacidades físicas y mentales que podrán identificarlos como desarrollados, sobretodo si se trata de las sexuales, ya que estas son las que les permitirán reproducirse. 

Siendo esta etapa, un período de cambios profundos, también se encuentra marcada por una gran inestabilidad, que en la mayoría de las ocasiones está envuelta en desconcierto y confusión propia de los jóvenes ante tales cambios. Mientras estos cambios tienen lugar, los jóvenes se encuentran mucho más vulnerables frente a determinados riesgos que no son tan saludables, como por ejemplo el consumo de alcohol y de drogas.

¿Cuál es la razón por la que se inician en la bebida? 

En las primeras etapas de la adolescencia, es decir cuando se tiene entre 11 y 17 años, los jóvenes comienzan a desarrollar su propia imagen, y con ello el rol que desean proyectar potenciandolo ante los demás. Este desarrollo provoca en el adolescente una imperiosa necesidad de independencia ante el núcleo familiar, pero de manera simultánea la búsqueda de integración en grupos sociales. Dicha necesidad podría llevarlo a desarrollar distintos comportamientos de riesgo, en donde se encuentra el consumo de alcohol. Si éstos hábitos son llevados a cabo dentro del entorno familiar o amigos, resultan cruciales al momento de prevenir o fomentar el consumo de alcohol.

De la misma manera, el adolescente desarrolla durante este período una desconocida sensación de fortaleza e invulnerabilidad, acarreando el desarrollo de comportamientos de riesgo y con ello se inicie el consumo de alcohol y drogas.

Ante el alcohol, el adolescente es más vulnerable

Ello se debe a que aún no ha alcanzado la adultez encontrándose aún en una fase de formación y desarrollo. De esta manera las consecuencias en cuanto a la salud tienden a ser más significativas que que para un adulto maduro. Y es que además de los riesgos que implican la ingesta de alcohol para la salud física, también se presentan daños aún más perjudiciales en estas edades, como lo es en la salud mental.

El cerebro del adolescente se encuentra en constante crecimiento y desarrollo durante la adolescencia, pero también es el momento en el que el joven adquiere todas las capacidades que implican planificación, razonamiento, capacidad discursiva, procesamiento de la información y todas las propiedades que implica el pensamiento abstracto. Es por ello que el consumo de alcohol en esta etapa de adquisición y desarrollo de estas habilidades puede resultar sumamente perjudicial. Y estancar tal proceso dando como resultado un adulto que presentará importantes carencias en el pensamiento maduro.

El alcohol como problema de salud pública

Posiblemente en las consultas del servicio de salud de Pedro Luis Cobiella Hospiten se han presentado diversos casos de personas que tienen que ver con tal flagelo que se ha ido apoderando lentamente de la salud pública. La ingesta de bebidas alcohólicas trae consecuencias de orden social, físico y mental que conllevan a un gran impacto sociosanitario, el cual determina importantes efectos diferenciales entre los diversos grupos de la población, así como también genera elevados costes sociales que son derivados tanto del empleo de los servicios sanitarios, como de las pérdidas materiales y de producción que ocasiona.

Además de ser una droga adictiva, el alcohol también se ha convertido en la puerta de entrada hacia el consumo de otras drogas, así mismo, da pie a al menos 60 enfermedades y diversas dolencias incluyendo trastornos mentales y del comportamiento,  lesiones, afecciones gastrointestinales, cánceres, enfermedades pulmonares, trastornos reproductivos, cardiovasculares, pulmonares y músculo-esqueléticas, además daños prenatales, partos prematuros y niños bajos peso al momento del nacimiento.

De acuerdo al patrón de consumo de alcohol, se pueden determinar los daños y beneficios, ello incluye cuando, como y dónde, la frecuencia y con quién se realiza tal acto, ya que todos estos datos suelen ser de gran importancia. De la misma manera, y como muchas conductas, el consumo de alcohol es una actividad aprendida que puede ser acompañada de elecciones responsables y de la misma forma ser prevenido antes de que genere daños.  

En la actualidad el alcoholismo es reconocido como una toxicomanía de gran relevancia y que se ha extendido a nivel mundial debido a su prevalencia y repercusión; sus consecuencias son reflejadas como enfermedades y muertes. A pesar de todo ello, sigue resultando polémica la comprensión de sí el alcoholismo se trata de un problema médico que deriva en problemas sociales, o si por el contrario, se trata de un problema social que deriva en diversos casos en problemas de salud y enfermedad, lo cual afecta no solo al individuo como tal, sino a la sociedad también.

Con la idea de develar dicha polémica, es necesario reconocer los elementos que integran el fenómeno en el que la individualidad, acompañado del entorno familiar y social, es determinante en el fomento y desarrollo de tal conducta. Por tanto, si se desea abordar dicho fenómeno adictivo, no se deben escatimar las responsabilidades sociales que ha sido elaborado por políticos, académicos, consultores, organizaciones de la sociedad civil pero también los medios de comunicación. Esta responsabilidad debe ser una actitud personal que debe iniciarse con la reflexión individual.

Este es un problema que debe ser enfrentado de cualquier manera, y desde el interior de la sociedad, sin dejar a un lado el complejo significado sociocultural que engloba el alcohol. Es así que la aceptación social de la ingestión de bebidas alcohólicas se ha ido dejando penetrar lentamente y de manera complaciente, extendiéndose en diversas zonas el consumo y su patrón social suele variar  según la influencia de los marcos culturales y sociales siendo estos conceptos muy amplios relacionados con la práctica, que van desde las falsas concepciones o mitos del beneficio del consumo, hasta la recomendación médicas, o bien la recreación

 

La salud pública se ve afectada en gran manera por el consumo de alcohol

El uso desmedido del alcohol es un tema recurrente en diversas sociedades, incluso ha llegado a convertirse en un problema de salud pública siendo considerado como uno de los factores de riesgos más prominentes al referirnos a incapacidad y muertes prematuras.

Al convertirse en nocivo por su alto consumo, el alcohol acarrea problemas de orden público y social, razón por la que se considera el tercer factor con mayor riesgo en las personas, tanto, que según las estadísticas para el año 2009 se registraron al menos  2,25 millones de muertes prematuras, presentándose como un 4,5% de la carga mundial de morbilidad, aun cuando también posee gran cantidad de efectos beneficiosos cuando su consumo es moderado.

¿En qué consiste el alcoholismo?

Cuando hacemos referencia al alcoholismo este se trata de una enfermedad en la que se padecer una ineludible necesidad de consumir alcohol etílico, conduciendo a una dependencia orgánica que se manifiesta por medio de síntomas específicos  como la abstinencia cuando su ingesta no es posible. El límite no es reconocido cuando se trata de una persona alcohólica y ello es porque no tiene básicamente un control de su consumo, el cual se eleva con el transcurrir del tiempo acompañado del incremento de su tolerancia. 

El origen de la adición aun es desconocida aunque a ella se le pueden atribuir diversos factores que podrían ser relevantes en  su aparición como lo son algunas evidencias que sugieren que si se proviene de una madre o padre con alcoholismo, este podría presentarse en mayor medida, además de una disposición al mismo si se padece de estrés. O bien, a la presencia de determinados genes con los que el riesgo podría incrementarse más allá del entorno, la familia o las campañas publicitarias a su favor.  

Algunos acotan que los cuadros de ansiedad podrían ser aliviados con este tipo de ingesta, al igual que la depresión, las relaciones interpersonales, la baja autoestima y la búsqueda de la aceptación social.

Contexto social del consumo de alcohol   

Al realizar un registro con las características, los niveles y el contexto social donde se consumen, estas varían según la región, el país y la comunidad, pero las consecuencias negativas a nivel mundial indudablemente son las mismas. 

En la actualidad cualquier estimación que se realice en función a las enfermedades producto del consumo de alcohol solo arrojan estadísticas parciales de su impacto verdadero. Existe con ello, una gran cantidad de estudios que revelan la relación entre el consumo de alcohol y el contagio de enfermedades infecciosas como el conocido VIH/SIDA, así como de la tuberculosis. 

Además de daños sociales, también el alcohol tiene alcances económicos

Son diversos los daños a los que conlleva la ingestión de alcohol y ello incluye el daño social y exorbitantes costos económicos que de manera general no se cuantifican al momento de realizar estadísticas que se relacionan con las enfermedades a lo que éste da pie. Y por si este flagelo no fuese poco, a él se le suman la pobreza, las disparidades sanitarias entre los países y a nivel personal conjuntamente como el aislamiento social.

Los jóvenes y el consumo de alcohol

Realizar estudios de cuarto nivel, representa la transición entre la ejecución de tus labores en una empresa y la adquisición de competencias que te permitirán, en un futuro cercano, crecer y desarrollarte en el seno de la organización.   

Lo mismo ocurre en los seres humanos, pues la transición entre la niñez y la edad adulta se encuentra reflejada en los cambios y en la adquisición de capacidades físicas y psíquicas que las personas experimentan en la adolescencia. Es considerada por los expertos en el desarrollo humano, como una etapa con profundos cambios marcada por la inestabilidad, el desconcierto y la confusión, los cuales se harán manifiestos en los jóvenes y por ende suelen ser más vulnerables ante algunos riesgos sociales como lo es el consumo de alcohol y drogas.

¿Qué impulsa a los jóvenes a la ingesta de alcohol?

Durante la etapa inicial e intermedia de la adolescencia, la cual se dá entre los 11 y los 17 años, los jóvenes generan su imagen propia, la cual es proyectada hacia las demás personas que están a su alrededor. Dentro de esta adquisición el adolescente se vuelve ansioso de independizarse del núcleo familiar y a su vez, de ser aceptado en los distintos grupos sociales en los cuales pueda calar, llevándolo  a experimentar comportamientos de riesgo marcados por una sensación de fortaleza e invulnerabilidad, que podría conducirlo a tomar malas decisiones.  

Los jóvenes tienden a ser más vulnerables frente al alcohol

En la etapa de la adolescencia, los jóvenes están en un proceso de formación y desarrollo, la cual se consolida en la edad adulta, es por ello que  los riesgos que se derivan del consumo de bebidas alcohólicas son mayores que en los adultos, afectando mayormente su salud mental respecto a la salud física.

Durante la adolescencia el cerebro se encuentra en constantes procesos de cambio y en crecimiento continuo, por lo que este adquiere importantes capacidades para el razonamiento, la planificación, el procesamiento de la información, la capacidad discursiva, así como las propiedades del pensamiento abstracto. Por lo tanto, al consumir bebidas alcohólicas en esta etapa, dará pie a un estancamiento de dicho proceso, trayendo como resultado que al convertirse en adulto carecerá de un pensamiento maduro de la manera adecuada.

Se ha demostrado que cuando un adolescente consume alcohol, se afectan de manera significativa algunas zonas del cerebro que son responsables de la memoria y del aprendizaje, las cuales también están en proceso de desarrollo, perjudicando en este sentido su capacidad de creación y de almacenamiento de los recuerdos, la atención y la concentración. Si estas habilidades no se desarrollan de manera correcta presentará problemas dentro del proceso educativo y de aprendizaje.

Otros de los riesgos asociados a un consumo de alcohol a temprana edad , es lo relativo a la formación de la conducta. En esta etapa se consolidan elementos de la conducta que permiten en él una adaptación de manera efectiva dentro de la sociedad, sin embargo la ingesta de alcohol puede producir en los jóvenes comportamientos agresivos que lo afectarán en el correcto desarrollo de sus relaciones sociales.

Beber y conducir

Ponerse al volante de un vehículo (automóvil, camión, motocicleta o cualquier otro vehículo motorizado) después de consumir alcohol es un delito grave. Beber y conducir a veces se denomina conducir bajo la influencia del alcohol o conducir en estado de ebriedad, e implica manejar un vehículo con un nivel de contenido de alcohol en sangre de al menos 0.08 por ciento. 

Sin embargo, incluso una pequeña cantidad de alcohol puede llevar a situaciones dañinas. Es posible que algunos conductores ni siquiera muestren señales de advertencia de estar bajo la influencia, pero eso no significa que sea menos peligroso. Es importante recordar que cualquier forma de beber y conducir es ilegal y puede venir con un castigo estricto.

El grupo más grande en riesgo de beber y conducir son aquellos que beben en exceso o están luchando con un trastorno de consumo de alcohol. Esto significa que consumen una gran cantidad de alcohol en un corto período de tiempo, lo que los pone en riesgo de sufrir efectos secundarios dañinos. Se tarda aproximadamente de 30 minutos a dos horas para que el alcohol se absorba en el torrente sanguíneo. Durante este tiempo, su respiración puede disminuir y sus habilidades cognitivas pueden retrasarse. Debido a esto, siempre es peligroso beber y conducir.

El alcoholismo es una afección que se puede tratar con la ayuda de un centro de tratamiento especializado. Si usted o alguien a quien ama está luchando con un problema con la bebida, es hora de buscar ayuda y volver a encarrilar su vida. Llame a un experto en tratamiento ahora para encontrar centros de rehabilitación de primera categoría que se ajusten a sus necesidades.

Peligros de beber y conducir

Cualquier cantidad de alcohol en el torrente sanguíneo puede afectar su capacidad de conducción. Los efectos del abuso del alcohol varían enormemente, lo que lo pone en riesgo de causar un accidente o una lesión en la carretera. La conducción segura requiere la capacidad de concentrarse, hacer buenos juicios y reaccionar rápidamente a las situaciones. Sin embargo, el alcohol afecta estas habilidades, poniéndose a usted y a otros en peligro.

Aquí hay varias maneras en que el alcohol afecta sus habilidades de conducir:

Lento tiempo de reacción

Cuando el alcohol está en su sistema, afecta la rapidez con la que puede responder a diferentes situaciones. Beber disminuye el tiempo de respuesta, lo que puede aumentar la probabilidad de un accidente. Por lo tanto, si el automóvil frente a usted frena repentinamente o un peatón cruza la calle, su cerebro tardará más en procesar la situación y evitar un accidente.

Falta de coordinación

El consumo excesivo de alcohol afecta sus habilidades motoras, como la coordinación de los ojos, las manos y los pies. Sin habilidades de coordinación cruciales, es posible que no pueda evitar una situación dañina inminente. Algunos signos reveladores de coordinación reducida incluyen problemas para caminar, balanceo e incapacidad para mantenerse en pie. Demasiado alcohol puede incluso dificultar el acceso a su automóvil y su encendido.

Reducir la concentración

El alcohol, no importa cuánto o cuán poco, puede influir en su concentración. Con la conducción, hay muchas cosas que requieren una concentración indivisible, como mantenerse en su carril, su velocidad, otros automóviles en la carretera y las señales de tráfico. Su capacidad de atención se reduce drásticamente con la bebida, lo que aumenta significativamente la posibilidad de un accidente.